La pasionaria tenía clara la represión brutal y salvaje que se estaba cometiendo en su zona. Son muchos los testimonios recogidos en la Causa General que la sitúan al frente de asesinatos, torturas y violaciones, incluso son muchos de sus antiguos colaboradores los que la señalan como una de las organizadoras de esa barbarie en la que se convirtió la retaguardia en la que se desarrolló el terror rojo durante la Guerra Civil. Su ofensiva propagandística ha consolidado uno de los mitos que todavía hoy perduran en la historiografía marxista: acusó a las tropas moras alistadas en los tábores de regulares de cometer violaciones en masa cuando tomaban una población.

Anuncios