Todavía nos estábamos recuperando de la destrucción de un avión ruso y de la muerte de sus 224 tripulantes cuando otro avión ruso ha sufrido la misma desgracia tras partir de Sudán del Sur, en este caso han muerto 40 personas. Si ya el primer “accidente” hizo aparecer todas las sospechas sobre la posibilidad de un atentado, un segundo “accidente” de otro avión ruso en un periodo de tan pocos días es estadísticamente imposible. Estamos ante dos evidentes atentados.