Si todo hubiera discurrido normalmente, Antonio del Castillo Márquez (Sevilla, 1962), montador aeronáutico, sería ahora un ciudadano anónimo más, de esos que se quejan de la crisis y critican al gobierno. Junto a su mujer, Eva, y sus tres hijas, Marta, Lorena y Mónica, vería el telediario cada día a la hora del almuerzo con la sensación de estar viendo cosas que sólo pasan en otros sitios y a otra gente. Hubo, sin embargo, hace seis años un 24 de enero funesto en que la tragedia se cruzó en su vida y ya nada volvería a ser igual. Nada volvería a ser normal para el padre de Marta del Castillo.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha anunciado que tanto el Ejército como los equipos de búsqueda y rescate españoles y marroquíes han sido incapaces de encontrar a los tres militares españoles desaparecidos desde el pasado viernes y ha avanzado que un juez militar ha decretado “el secreto de las actuaciones”. No se descarta la hipótesis del secuestro.

Demasiado revuelo mediático para lo que muchos mortales entendemos como algo normal. Todas las formaciones políticas de uno u otro signo se reúnen con los medios de comunicación que consideran más afines para conseguir el apoyo mediático necesario para sus propósitos. Hace mucho tiempo que el destino de las naciones depende en gran medida de los favores entre políticos y medios de comunicación.